Generación transracional

11 POSTARISTOTÉLICA

Tenemos noticias frescas, pese a los rumores difundidos entre profesores, la generación Z sí que piensa. Lo que sucede es que piensa con mecanismos prácticamente contrarios a generación anteriores.

Para la generación Baby Boom y la generación X el pensamiento transracional es el anti-pensamiento. Fue Baudrillard el que habló de la “derrota del pensamiento”.

Está claro que la generación ultrarracional no se entiende bien con la generación transracional. Pensar que no piensan, en la mente y en el corazón de un educador, puede llegar a ser un arma de destrucción masiva.

La herramienta básica de pensamiento de la generación ultrarracional es la tabla Excel. Esa sensación de controlar los datos, de domesticar el pensamiento y encerrarlo en una cárcel es una sensación de control, de que el mundo me pertenece. Con el peligro de que el bit básico de pensamiento se convierta en una celda, el sitio donde lo encierro.

La generación postaristotélica sabe que las grandes decisiones no se pueden tomar con una simple tabla Excel. Las cosas son más complejas, ya no se pueden encerrar en celdas del tipo causa/ efecto, pros/contras. La vida no funciona con dafos (debilidadesamenazas-fortalezas-oportunidades), la vida funciona con dados. Aprender a vivir, yo diría que simplemente aprender, consiste en entrever los patrones escondidos bajo la aparente aleatoriedad de esos dados. Porque la vida tiene lógica, pero no la que Aristóteles soñaba. La vida tampoco funciona con datos, funciona con bigdata, que es distinto, que es lo contrario. Y seguimos desperdiciando diez años en enseñar a los niños a manejar operaciones para calcular datos, para nada, porque todo eso lo hace Wolfram Alpha en un segundo. Sin embargo no invertimos, no existe ni un estándar de aprendizaje en el currículo, anda que vaya nombres y vaya conceptos, que hablen del manejo de los bigdata, de cómo aprender a surfear en un mundo lleno de olas. No, el mar plano no existe, es un relato que nos hemos construido los educadores para sobrevivir, pero es ficción, es un lugar mágico.

La vida más allá de la caverna platónica está llena de olas. ¿Pero en qué quedamos? ¿Quiénes eran los platónicos y los aristótélicos? La respuesta es que esta dualidad tampoco existe. La generación Z es platónica porque vive en el mundo virtual de las ideas. Es aristotélica porque solo se fía de la experiencia sensible, como principio de verosimilitud. Cree en las ideas y en los ideales, pero no se fía de la palabrería, del sobreactuado y sobreabundante discurso de los telepredicadores que aguantan cada día.

Dice Daniel Pink que, con la aparición en escena del iPhone, hemos entrado en la era del hemisferio derecho, después de siglos y siglos dominados por la inteligencia lingüística y lógica, del hemisferio izquierdo.

Esta generación del ritmo, de lo pulsional, de la sensación, de los sentidos, tiene su corazón dentro de su iPhone. Ahí está su corazón, sus sentimientos, sus cartas de amor, sus fotos, sus cromos, sus iconos. Todo lo que cuando nosotros éramos jóvenes llenaban nuestras paredes, cajones y cajas de nuestra habitación. Ahora todo cabe en un iPhone de escasos milímetros.

En la generación Z el pensamiento transracional tiene su lógica, la lógica de la magia, de los sentidos, de las sensaciones, de la música, del cuerpo, de los colores, de los tonos, de los ojos, de los movimientos, de las texturas, de las emociones, de la energía interior y la energía colectiva.

La generación Z no cree en las palabras. Es la generación de la imagen. Mirará cómo te mueves, no les pidas que escuchen qué dices. Solo miran.

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